La grave crisis económica de éste mundo globalizado nos ha hecho perder la confianza.
Hemos perdido la confianza porque nuestros líderes políticos y económicos han actuado según sus propios intereses, pensando en el presente y viviendo un mundo de corrupción, guerras e injusticias. Ahora nos dicen que debemos recuperar la confianza.
¿Qué es la confianza?
Es la creencia en que una persona o grupo será capaz y deseará actuar de manera adecuada a una determinada situación o pensamiento. La confianza se verá más o menos reforzada en función de las acciones.
La mayoría de nuestras relaciones interpersonales, comerciales, laborales, particulares o íntimas pasan por un tema de confianza.
¿Qué se necesita para recuperar la confianza económica?
- Saber por que la hemos perdido. Esto ya lo he especificado.
- Que se vayan los que nos han llevado a ésta situación.
- Precisamos de un líder que se enfrente a los problemas con decisión y arrojo. Fin de mentiras y medias verdades. Nuestro país está parado. Solo vivimos de vender deuda y si seguimos así la UE tendrá que venir a nuestro rescate.
- Que nos digan realmente como estamos. Sin ocultar los sacrificios que debemos hacer ante el agujero descomunal de deuda pública y privada.
- Que se deje de recurrir al mercado de deuda para su financiación y no dependamos de los inversores institucionales.
- Reducir los gastos de la política. Se debe cambiar el modelo de funcionarios. Hay un funcionario por cada cinco empleados.
- Luchar contra la corrupción, economía sumergida, especulación, despilfarro público, intermediación abusiva y paraísos fiscales.
- Escuchar al ciudadano.
- Sistema financiero. Exceptuando el Banco Santander y BBVA y alguna caja grande, el sistema financiero está quebrado viviendo de los avales del Estado. Tienen gran morosidad y sus activos valorados de forma exagerada.
- Reforma Laboral.
Podríamos añadir muchas más pero son estas las que nos pueden ayudar a recuperar la confianza y crear actividad para rebajar el desempleo.
Vienen tiempos de grandes sacrificios, pero los que estamos por encima los 60 ya lo vivimos y fuimos felices. Como decía mi amigo Félix, hay tantas cosas que no necesito.
