Se ha tenido que llegar a un límite de pánico, para que Europa se uniera en tomar una primera medida para salvar el sistema financiero: capitalizar los bancos y garantizar los préstamos interbancarios.
El sistema financiero es el motor que hace funcionar la economía capitalista. En él se canaliza el ahorro que genera el país y facilita el trasvase a las empresas, instituciones y economías domésticas deficitarias.
Es de esperar que esta medida genere confianza, al ahorrador y en definitiva a los mercados, para superar el crash en qué estamos inmersos.
Ahora bien, ¿Es posible evitar los malos augurios que pronostican nuestros políticos y tertulianos para el año 2009 y 2010?
Por supuesto, se trata de hablar menos y actuar con nuevas decisiones que aporten rápidos beneficios a la sociedad:
- Precisamos de nuevos macro-planes para que las empresas mantengan y creen puestos de trabajo.
- Precisamos macro-planes para la clase media, la más perjudicada.
- Precisamos que sigan bajando intereses para defender nuestros hogares y que el consumo no disminuya.
- Al sistema financiero se le debe exigir que aplace embargos y renueve créditos con intereses mínimos.
En definitiva, es necesario crear un clima de tranquilidad para no tener que enfrentarnos a estos annus horribilis que están pronosticando los que hasta ahora decían que no había crisis.
